miércoles, 20 de julio de 2016

El Significado del Tsok

Hacemos una fiesta con ofrendas para estar en armonía con todos los maestros del linaje, los protectores y las enseñanzas. La fiesta Vajrayana repara todas las fisuras y reconcilia todas las desarmonías que se hayan podido producir. Cuando las personas no se llevan bien por pequeños detalles se reunen y hacen una fiesta en la que todo se aclara, se perdona y se olvida. Puede que también hayamos perdido la sintonía con las enseñanzas, o que haya una gran desarmonía entre amigos de dharma. Todo eso puede ser aclarado haciendo un tsok. Este es el sentido exterior.

El sentido interior de la fiesta tiene que ver con el hecho de que la comida y la bebida, que tienen la naturaleza de los medios hábiles y la sabiduría, entran en la boca y en el mandala del cuerpo físico en forma de néctar incondicionado. La naturaleza del gran gozo penetra en los 72.000 canales del cuerpo sutil, y esa sensación de confort y gozo se difunde por todo el cuerpo, de manera que todos los canales que estaban desviados, debilitados o enredados se enderezan y se abren completamente. Las deidades, y todos los dakas y dakinis que residen en el mandala del cuerpo, reciben esa ofrenda de gran gozo incondicionado que es inseparable de la vacuidad. Imaginamos que todos ellos se impregnan con el sabor del gran gozo y quedan completamente satisfechos. Esta completa armonía interior es el sentido interno.


Respecto al sentido secreto de la fiesta, reconocemos que el espacio básico de nuestro ser, el dharmadatu, la inmensidad de nuestra naturaleza vacía, es como la bandeja que contiene las ofrendas de la fiesta. Los objetos de la ofrenda son la conciencia misma en tanto que conocedora, la cualidad despierta que está presente en la vacuidad. Nuestra naturaleza incondicionada manifestada en ese momento, el incremento de su experiencia y su visión, nuestra conciencia alcanzando su máximo desarrollo, la extinción de los conceptos y de los fenómenos condicionados, así como las seis lámparas y el despliegue infinito de la conciencia, todo ello son los objetos secretos de la fiesta. Cuando esos objetos están en su lugar, todo lo que aparece y existe es parte de la fiesta secreta. Y así, cuando todo es espontáneamente experimentado como puro, una pureza que está libre del apego dualista a un sujeto y un objeto, todo lo que pertenece al nivel secreto está también en armonía.


Extraído del libro de Tsoknyi Rinpoche “Intrépida simplicidad. La vía Dzogchen para vivir con libertad en un mundo complejo”.


martes, 5 de julio de 2016

Visita de Amchi Lobsang Ronponche a Barcelona

El próximo octubre tendremos el placer de recibir a un prestigioso médico de Medicina Tibetana en Barcelona y otras ciudades Españolas.
Os agrego el link de información. 
No perdáis esta oportunidad de conocer las bases de la medicina Tibetana, ofrecerá conferencias y consultas privadas. Para ello hay que reservar previamente. El contacto lo tenéis en el tríptico.


lunes, 4 de julio de 2016

YAMA, el señor de la muerte

Filosofía Budista Tibetana.

Representaciones e imágenes de Yama 

Yama (o Yamaraja o DharmarajaShinjé en Tib.), señor de la Muerte, es representado con una cabeza de toro o de búfalo, el símbolo del poder absoluto del karma y de los pretas soberanos (espíritus ávidos y hambrientos del mundo subterráneo). 

Sus imágenes lo muestran blandiendo un cetro rematado con un cráneo y una cuerda que yama tibetanotermina en un gancho y un anillo. De pie sobre un toro tumbado unido con un ser humano, que representan los obstáculos a superar. Hermafrodita, los dos sexos están puestos en evidencia. 

Las llamas a su alrededor son la expresión de su carácter furioso e irritable, pero se dice que él no está enojado, sino que trata de hacerle entender rápidamente al médico que trata al moribundo ciertos aspectos del Dharma (la ley y las reglas éticas). 

La mayoría de los protectores del Dharma son deidades (dharmapalas) que representan esta irritación, porque son los encargados, en el purgatorio, de castigar después de la muerte las faltas cometidas en la vida. Yamatrae la vejez, la enfermedad y los sufrimientos de la agonia. Estos deben ser interpretados por los hombres como mensajes recordando que se debe llevar una vida respetuosa del Dharma

A veces es acompañado por su hermana Yami (Shinjéma en Tib.) También llamada Chamundi.

 

El simbolismo de los atributos de Yama

El cetro con un cráneo: es el símbolo más evidente de su dominio sobre la muerte y el paso del tiempo intermediario (bardo). El cráneo también simboliza el mundo de los dioses sin forma (en comparación con el mundo del deseo y de la forma), la realidad trascendental, la esencia del universo y verdadera naturaleza de Buda absoluto (el cuerpo Dharmakaya del Buda). 

Cadena o cuerda, que a menudo termina con un gancho o cuchillo (vajra) y un anillo, se utiliza para capturar y atar las hordas demoníacas, pero también sirve para ligar la mente del moribundo a la mente universal.

Yama tiene dos aspectos, uno exterior y otro interior. 
• Yama exterior: en tanto que protector del Dharma irritado e iracundo, no debe confundirse con Yamantaka Jikjé (Dorje, “Vajra aterrador”), emanación de Manjushri que también siembra el terror como castigo. Los protectores del Dharma están representados como deidades irritadas porque están encargados de hacer respetar el orden de las cosas y la rectitud de los hombres con respecto a las leyes universales. 
• Yama interior: en tanto que señor de la muerte, Yama pesa el karma de cada uno y decide en qué tipo de mundo deben renacer los muertos. Esta es el aspecto más conocido de Yama evocado en el Bardo Thodol y tal como es seguida en los ritos de la escuela Gueloukpa (bonetes amarillos), la más famosa de todas las ramas del budismo tibetano. 

Las prácticas de meditación que utilizan visualizaciones de Yama son poderosas, ya que trabajan con las emociones profundas y el temor básico de toda persona a la muerte (y más generalmente a la impermanencia y la precariedad de la vida). Estas prácticas están reservadas para la meditación avanzada guiada por un maestro y dentro de un marco espiritual estricto. 


viernes, 1 de julio de 2016

TRADICIÓN KAGYUPA


     
   En el Tíbet se formaron cuatro grandes escuelas de budismo: la Ñingmapa, la Kagyupa, la Sakyapa y la Guelugpa. Todas estas escuelas comparten las enseñanzas básicas de Buda y tienen el mismo objetivo; las diferencias entre ellas son más bien históricas, ya que cada una de ellas fue fundada por un patriarca diferente en un momento histórico determinado; cada una tiene pues su propio linaje.

        El linaje Kagyupa se origina con Tilopa, el gran yoguin indio, en el siglo X. Estudió con más de cien de los mejores maestros budistas de su época y practicó meditación durante muchos años hasta que llegó a la realización última. Todas las enseñanzas y linajes que había recibido de sus maestros los condensó en las enseñanzas del Mahamudra,y lo que más tarde se conoció como los Seis yogas de Naropa. Él llegó a la iluminación por medio de estas prácticas. Su discípulo principal fue Naropa, el canciller de la universidad budista de Nalanda. Fue entonces cuando el tibetano Marpa, que no estaba satisfecho con las eseñanzas budistas que hasta entonces habían llegado al Tíbet, decidió ir a la India. Tras estudiar y practicar allí muchos años, se convirtió en el discípulo principal de Naropa. Tradujo muchos textos clásicos del sánscrito al tibetano y volvió al Tíbet, donde transmitió el linaje espiritual de Naropa a numerosos discípulos. Se le considera el padre del linaje Kagyupa.

        Marpa pasó todas sus enseñanzas a su principal discípulo Milarepa, cuya fama como poeta, yoguin y asceta se extendió por todo el mundo budista y ha llegado hasta nuestros días. Su discípulo principal fue Gampopa, cuya venida había sido profetizada por el Buda en diversos sutras; él fue quien fundó los primeros monasterios de la escuela Kagyupa. Su heredero espiritual fue el primer Karmapa, a quien, en virtud de haber llegado a la más alta perfección espiritual, se le llamó Dusum Khyempa, que significa "el conocedor de los tres tiempos", y fue considerado una emanación de Chenresig, el aspecto compasivo de todos los Budas. A su muerte dejó instrucciones precisas para poder encontrar su futura reencarnación. De este modo estableció en el Tíbet la tradición por la que los grandes maestros se reencarnan una y otra vez para poder guiar a sus discípulos hacia la madurez espiritual. El actual Karmapa, Orgyen Trinle, es el XVII de estas reencarnaciones; nació en 1985 y actualmente, desde su huida del Tibet en enero del 2000, reside en el monasterio de Gyuto, en la India. Cada uno de los dieciséis Karmapas anteriores ha guiado a miles de seres hacia la iluminación, ha creado y reconstruido monasterios y ha llevado la vida ejemplar de un bhodisattva. Algunos de los Karmapas fueron maestros espirituales de los emperadores de China, de quienes recibieron grandes honores. También fueron prolíficos escritores y filósofos y nos han dejado un gran legado de profundos tratados sobre los múltiples aspectos del budismo.

        A la escuela Karma Kagyu se la denomina también el linaje de la práctica, ya que se enfatiza más la práctica de la meditación que los estudios filosóficos. La transmisión es considerada como fundamental. Ka-gyu significa linaje de transmisión oral y por ello las enseñanzas de la escuela, Mahamudra y seis yogas de Naropa especialmente, se han transmitido directamente de maestro a discípulo ininterrumpidamente durante más de mil años.